No solo soy tonto, lo parezco.

Tonto

La Social Media ha conquistado la economía. La obligación de relacionarnos a través de redes sociales se ha convertido en el epicentro de nuestras vidas. Sobre todo desde que Sálvame usa hastags en sus directos.

No era una moda cualquiera. Desde niño yo ya tenía un talento inexplicable para analizar las relaciones humanas desde la distancia, desde mi ventana más concretamente. Era casi místico. Un día, con sólo 6 años, me separé de la cuerda invisible de la dominación maternal para acercarme a un sin techo. Le susurré unas palabras al oído. Años más tarde ese hombre llegó a ser Social Media Strategist; casa en Barcelona, mujer tetuda, modelo perpetuo de su propio fondo de armario, Ferrari para las bodas y un Mini para las compras.

Todo lo que lees te interesa mucho, como a todos. Tú, siendo realistas, estás abonado a una vida mediocre, en la que los grandes acontecimientos no acontecen y lo deseable está fuera de tu alcance.

Con 14 años, este niño ya era famoso en su país. Terminando la universidad de la vida con tan sólo 16 años. Puertas abiertas para entrar en una empresa líder en el sector de publicidad. Tras 3 años viviendo el Marketing live y de habérsele realizado la prueba del pañuelo digital (ritual traicionalista consistente en introducirse  supositorios con monedas de 1 céntimo) empezó a tener visiones. Imágenes santas. A continuación dimitió y se autodesbecó (acto de dimitir de una situación de esclavitud becario).

A veces sueñas en estar dentro de él. Quizás sea la persona a la que más admiras.

El niño, ya hombre de 20 años, comenzó a actuar como Social Media Strategist independiente, autónomo de traje de rebajas, freelance para su entorno. No le faltaban clientes que lo contrataban para gestionar perfiles. No era para menos. Ese joven empezaba a revolucionar las redes sociales. Hace 10 años Tailandia era un lupanar exótico offline. Ahora el 90% de los tailandeses realizan sexdating por internet. ¿Por qué?

Porque hizo milagros digitales.

Hizo volver a Berlusconi al top ten de políticos seductores de la UE. Implantó Hootsuite en las oficinas centrales de UGT en Sevilla. Desfibriló el corazón televisivo de Canal Sur, recobrándole la vida. El mundo digital moría, literalmente, por obtener un consejo de él.

Cuando aparece en televisión sientes una subida vital de envidia que te acelera el pulso. Estás celoso. Él ha hecho historia en su vida. Tú no. A tí te conoce como muy lejos la sudamericana que visita diariamente tu perfil de Badoo. Nada de esto es casual y sí irónico. Lo que sientes ahora otros ya lo sintieron anteriormente: gestores de cuentas, publicistas o speaker de eventos deportivos.

Un día, mientras programaba tweets, recibió una mención de un seguidor; había descubierto que plagiaba tweets de un gaditano. Los Unfollows no tardaron en llegar. Empezaron por decenas, centenas y luego miles de unfollows que son como micro rupturas de amor de Verano que rajan hasta el alma. Le dijeron el típico: “Ya me parecía a mí raro”. Él sabía que algo así pasaría. Su intuición se sincroniza con su destino una vez más.

9 meses más tarde, tras un juicio mediático amañado, fue condenado a cerrar todos su perfiles en la Social Media. Con el tiempo Google fue eliminando toda reseña de su existencia, para sustituirlas por la nueva hornada de gurús en Social Media y Exorcismos Digitales.

Hoy te toca ir a Misa 2.0

 

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