Haz que tus textos interesen

ET-carlo-rambaldi

Las palabras son la solución seducción:

¿Cómo algo tan antiguo y biológicamente natural como son las palabras están revolucionando internet?

Si estás leyendo este artículo posiblemente te encuentres en uno de estos 3 puntos:

  • Los textos de tu página Web o folleto carecen de personalidad, no transmiten los valores de tu empresas y aburren como una etapa llana de la Vuelta ciclista.
  • No tienes idea de cómo estructurar un mensaje publicitario, eres consciente de ello y por eso necesitas de un “empujón”.
  • No consigues resultados con tu página Web, folleto o tarjeta de visita. Algo falla.. ¿será mi olor corporal? ¿serán mis textos? Ambas cosas tienen mucho que ver.

La puesta en escena (visita comercial, conferencia, evento corporativo..) y las palabras son la solución seducción. Para el medio escrito he escrito estos consejos normas, probadas todas ellas y de eficacia probada. Recuerda que es gratis. No por ti, sino para proteger mis retinas por si me encuentro con tus textos.

¿No sabes escribir? Cambias diariamente de estado en Facebook simulando estados emocionales que no reflejan el real, tuiteas sobre temáticas que no te interesan lo más mínimo para aparentar un estilo e intercambias una decena de corres electrónicos simulando una cordialidad propia de un político. Tu propósito es convencer al lector de tu propósito ¿sí? ¿Y sigues diciendo que no sabes de publicidad engañosa honesta y escribir textos persuasivos?

Créelo, cuando una persona se encuentra con tu Web o folleto eso quiere decir que lo quiere comprar o está considerando en adquirirlo. Tu obligación es darle ese pequeño “empujón” ayudándole a ver que tu producto le va a ayudar a satisfacer sus necesidades. Fin.

Quiero que seas consciente de cómo tus palabras afectan a la otra persona. Deseo que controles el impacto de ellas en sus emociones. Porque las palabras son el reflejo de las personas, así como su ropa interior el reflejo de su situación sentimental.

1. HÁBLALE A UNA PERSONA

Parece obvio, pero no. Solemos escribir pensando que nos leen un grupo de personas reunidas frente a nuestra página web. ¿Te ha sucedido que has escuchado una canción y parece que está escrita para ti? ¿Notas como se establece un diálogo one to one?

Tu página Web ha de “sonar” en la mente del cliente como esa canción suya favorita, escrita por y para ella. A todos nos gusta tener la sensación de que nos hablan a nosotros en particular con un lenguaje personal y directo.

Tus clientes van a tener una gran conexión contigo si los haces protagonistas de tu historia.

2. RESPONDE

La pregunta más importante que busca una persona en tu web es: “¿Hay algo para mí?”. El escaneo que hace el lector a tu página es de 3 segundos. Si no ve en ese tiempo algo para ella cerrará la ventana y no volverá.

¿Hay elementos en tu Web que llamen la atención? 

3. PUNTOS DE DOLOR

Piensa como si fueses tu propio cliente; ¿qué problemas reales tienen? ¿cómo lo puedes resolver tú?. Hago hincapié en “reales”, ya que es costumbre presuponer problemas de clientes que no son tales, o nunca se les ha presentado.

No prescribas a quien no está enfermo, y al que lo está, dale su medicamento específico.

4. NO ERES TÚ, SOY YO

Tu ego jamás te pagará la hipoteca. Tu cliente sí. La página Web ha de hablar de tu cliente y sobre lo que él desea leer. Cuando un usuario llega a tu Web está interesado en sí mismo, no en ti.

Todos tenemos a una persona cercana que siempre habla de sí misma, que jamás te pregunta cómo estás, qué sientes o de qué padeces. Esa persona con la que evitas tomarte un café si no es por compromiso.

Repasa tu página web y cambia las primeras personas del singular por la segunda persona del singular.

Y no seas esa persona tediosa y ególatra del que todos huyen.

5. SÉ TÚ, NO OTRO

Autenticidad. No fingas ser quién no eres, no te escudes tras un logo, una cultura corporativa pretenciosa y tras juegos lingüísticos más propios de trileros y políticos.

Establece tus valores, comunícalos fielmente en el medio online y offline. Qué haces, para qué, para quién y por qué. Plásmalas por escrito y cuélgalas en un lugar visible de tu oficina.

Sé fiel a ellos, y jamás los denigres por un puñado de euros. 

6. SENCILLEZ

No busques un premio narrativo en tus textos, ni aplausos de desconocidos por las calles por la magnificencia de tu prosa. El mejor texto es aquel que vende. Y para vender has de ser claro y conciso.

Mi truco:  ¿Pones “adquirir” en el botón de “comprar? ¿Tu padre entiende qué es “login”?

Redacta como si se lo contases a un niño de 10 años.

7. TU RUINA. AHORA CON EL DOBLE DE ADJETIVOS Y SUPERLATIVOS.

¿Te has percatado de lo que hace tu cerebro cuando lees un libro? Omite ciertas palabras sin hacer que pierda significado la frase. Es algo “mágico” (en realidad se denomina “Disonancia cognitiva”). Tu cerebro “sabe” que esas palabras no aportan contenido útil y filtra las necesarias para que entiendas el contenido.

Si quieres ralentizar tus textos, confundir al lector y arruinar tu mensaje haz uso y disfrute de numerosos adjetivos.

Si quieres despertar emociones, contar una historia  y ser específico; saca a relucir los verbos.

8. FACILITA SER LEÍDO

Si quieres ser leído, sé legible. Usa una tipografía habitual a la que tu lector esté habituado. Usa puntos y aparte, negritas, cursivas, listas enumeradas, títulos, subtítulos… Toma como ejemplo una noticia en un periódico o una revista. Observa cómo estructura el mensaje, el número de palabras en cada frase… Ahora traslada esa dinámica a tus textos.

Y lo más importante:

Jamás escribas la palabra IMPOSIBLE, porque imposible será que tus textos no vendan si sigues estos pasos.

 

 

 

 

 

 

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