Eres el verdugo de tu propia empresa.

Verdugo

En la actividad empresarial he visto repetirse el mismo parámetro que en una prueba deportiva de larga distancia;  personas con una capacidad mayor que yo (esto es fácil),  han sucumbido a la incapacidad para gestionar las dudas y miedos que te embargan en los momentos más complicados.

Empresarios que se cansan de competir, incapaces de ver luz en un mar nublado de temores. A pesar de existir en su entorno sólidas posibilidades para salir adelante. Ellos fueron los verdugos de sus propias empresas.

He presenciado cómo gerentes han mantenido un nivel alto de energía y optimismo mientras las cosas han ido bien, pero cuando se han complicado su entusiasmo se ha transformado en ira e impotencia. Y a partir de aquí la cadena de desmotivación, mal ambiente y descontrol que termina con el cierre de la empresa. Muchos gerentes quedan “tocados” psicológicamente y económicamente durante largo tiempo (algunos de por vida).

He trabajado en empresas donde las caras de los empleados reflejan su escasa implicación con el proyecto. Situación que es percibida por el cliente, que siempre preferirá aquellas empresas donde los empleados se entregan a su actividad: la pasión da resultados empresariales excelentes.

No deja de ser llamativo cómo el ser humano toma una actitud inversa a la lógica en situaciones adversas; cuando algo va mal lo obvio es ser optimistas para “pelear” y sobrevivir. En lugar de ello se opta por la depresión, el miedo y el caos. Como digo en los cursos de Social Media a emprendedores: “Todos tenéis un sueño. Carecéis de los medios financieros de las grandes compañías y del apoyo de la banca. Todo lo que tenéis es el espíritu de ese sueño. Y si lo perdéis, nada podrá salvaros”.

Walt Disney dijo: “Solamente un soñador puede hacer que un sueño se convierta en realidad”. Si la ilusión por alcanzar tu sueño es más fuerte que los obstáculos que se te van a presentar, entonces no habrá nada que te detenga my friend. El éxito es la constancia.

La pasada semana me contaron esta historia sobre dos gemelos. Uno de ellos siempre estaba feliz, el otro siempre estaba triste. Un día los padres, preocupados por la situación, fueron donde un psiquiatra para que les ayudara a equilibrar el ánimo de los gemelos. El psiquiatra se comprometió a equilibrar el ánimo de los niños y seguidamente encerró al niño triste en una sala cargada de juguetes y al niño alegre en una sala llena de estiércol. El psiquiatra pensó que esto nivelaría sus conductas y solucionaría el problema. Luego de unas horas el psiquiatra y los padres abrieron la primera puerta y observaron que el niño triste todavía se encontraba llorando amargamente en su cuarto lleno de juguetes. Luego pasaron al siguiente cuarto para ver como se encontraba el otro niño. Al abrir la puerta se encontraron al niño muy alegre, gritando de júbilo. Los padres y el psiquiatra se maravillaron de ver al niño jugando, tirando bolas de estiércol para arriba y exclamando: ”Que felicidad, en algún lugar de este cuarto debe haber un pony oculto”. Trata de encontrar en toda situación al pony escondido entre el estiércol.

No existe el fracaso, existe la inconstancia, la inmovilización. Pocos emprendedores son realmente conscientes de que deben pasar por el fracaso a diario (¿cuántos emails no te responden positivamente a presupuestos, propuestas o colaboraciones?). Albert Einstein dijo: “Para nuestro trabajo son necesarias dos cosas: una de ellas es una persistencia infatigable; la otra es la habilidad para desechar algo en lo que hemos invertido muchos sudores y muchas ideas.”. De aquí entendemos que apenas hubiesen diez personas en el mundo que comprendiesen lo que decía.

Un conocido historiador, David Landes nos explica ¿Porqué algunas personas y empresas prosperan?, concluyendo: “En este mundo los optimistas lo tienen todo fácil, no porque siempre tengan razón, sino porque son positivos. Incluso cuando se equivocan, son positivos y ése es el camino del rendimiento, la corrección, la mejora y el éxito…”

“Si puedes ver destruida la obra de toda tu vida y, sin decir una palabra,
empezar a reconstruir, serás un hombre, hijo mío.” Kipling.

Hoy es Viernes. Disfruta del fin de semana previo a la batalla con tu pareja, familia y amigos. El Lunes empieza tu pelea.

 

 

 

 

 

 

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