Colabora

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Colabora. En realidad me refiero a que trabajes gratis. Porque contratarte, lo que se dice con un nómina o factura, cada vez se ve menos, y no es negatividad, es realidad aumentada, más aún es tendencia en Linkedin. Con lo que al final se confunden crecer juntos con hazme crecer y si llego al metro 80 igual te aupo para que veas mi mundo creado bajo un ejército de enanos.

Colabora. Colabora haciendo algo que me gusta y en lo que apenas creo, porque si realmente creyese en mi proyecto pagaría por un compromiso. Porque amigo, nada es más firme que los lazos atados con dinero. Si no pregúntale a tu mujer si te quiere más tras anudar más fuerte los lazos del amor, comprándole el Todoterreno que tanto necesita para llevar los niños a la guardería y luego asistir a sus clases de Pilates con Alan, ese monitor argentino tan simpático que cuida de ella mientras tú trabajas.

Colabora con mi proyecto. Aunque te encuentres a ti mismo tragando bolas de pelusa del tamaño de un puño. Aunque en ocasiones sientas el deseo de morder la mano que te dará de comer un día, no hoy que ya es tarde, y los sueños no se cumplen en un día. Aunque luego te cueste creer que, teniendo trabajo, no puedas vivir de él. Pero vivirás, tranquilo, creo, no sé.

Colabora. Una promesa de éxito aderezada con largas jornadas de trabajo acompañarán el escape de tu vida en ratos, en suspiros, en llamadas del banco para que pagues facturas que no eran promesas de servicios, eran realmente, pellízcate.

Supongo que ser consciente de que trabajas gratis es un coñazo. Que tanta intensidad emocional aflora al niño que fuiste que jamás le haría las tareas de clase al guapo del colegio. Pero que ya adulto lo haces, porque las personas con los años ganan en integridad y en valores. Te lo digo yo que veo películas de Disney con mis sobrinos.

Colabora conmigo en mi mejor futuro. Desengáñate de que te voy a engañar, porque los que engañamos estamos hartos de decir que no. Siempre hay una puerta trasera semi abierta para llegar a un acuerdo que cambiará tu vida e incrementará mi felicidad. Estos son los dos platillos de mi balanza. Nadie te dijo que tuviesen que pesar lo mismo.

Supongo que mi obligación es amar a los que me aman; a mi familia, amigos, al corredor de seguro a la hora de renovar la póliza.. Pero no, yo amo incluso a desconocidos como tú. Pequeños cameos psicópatas que me hacen tratarte como parte de mí. Parte de mi vida. Parte de mi particular proyecto.

Para terminar, deseo que todo esto que te cuento te interese, aunque sea un poco. Me siento pagado con unos pocos gramos de tu tiempo, que no son nada para ti si ya has empezado a colaborar con otra persona dándole kilos y kilos de ilusiones y una cantidad ilimitada y a granel de lo más preciado que tienes; tu tiempo.

Antes de irme decirte que me importas más de lo que jamás me ha importado una persona desconocida. Pero esto que conste que sin lengua.

Ahora que somos sinceros, ponte frente a mí, mírame a los ojos y dímelo: “quiero colaborar contigo, tómame”.

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